Cerramos el Proyecto Chakra junto a la Agencia Francesa de Desarrollo
Quito, 24 de abril de 2026
Del 22 al 24 de abril de 2026, junto a la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD) cerramos el Proyecto Chakra con un recorrido por la Amazonía ecuatoriana que llevó a representantes de ambas instituciones a conocer de primera mano los espacios, las personas y las organizaciones que dieron vida a este proyecto durante cuatro años.
El recorrido inició en Tena e incluyó visitas a la asociación Wiñak, a la planta de beneficiado de vainilla acompañada a través de Kallari, y a APNAFAM, la asociación que protagonizó en 2025 la primera exportación de pulpa de morete al Perú desde el cantón Arajuno. En cada parada, los desayunos, almuerzos y cenas se elaboraron con ingredientes amazónicos, resaltando los productos de valor agregado de la selva ecuatoriana y las cadenas de valor que el proyecto ayudó a consolidar.
El viernes 24 de abril, el evento formal de cierre —titulado "Alianzas que Transforman el Territorio"— se realizó en Puyo. El encuentro reunió a representantes de la AFD, equipos de Fundación Pachamama, comunidades y aliados del proyecto. La jornada incluyó una ceremonia de bienvenida, la presentación de un video de resultados, un conversatorio sobre las alianzas que marcaron el camino, una feria de bioemprendimientos Pacha Emprende y un almuerzo elaborado con productos amazónicos de las cadenas de valor impulsadas por el proyecto.
Un modelo construido desde el territorio
El Proyecto Chakra partió de una convicción: que la chakra —el sistema agroforestal ancestral de los pueblos indígenas amazónicos— es a la vez una herramienta de conservación, una fuente de soberanía alimentaria y una plataforma para la bioeconomía. Con ese enfoque, el proyecto trabajó durante cuatro años en las provincias de Napo, Pastaza y Morona Santiago, en territorios de las nacionalidades Kichwa, Sapara, Shuar, Achuar y Waorani, con el apoyo de sus organizaciones representativas PAKKIRU, NASE, NAE y NASHE.
El proyecto alcanzó a 4.500 beneficiarios en 111 comunidades y dejó resultados concretos en cuatro áreas de trabajo: conservación y biodiversidad, gobernanza y fortalecimiento comunitario, bioeconomía y cadenas de valor, y comunicación e incidencia.
Conservación con evidencia
En materia de conservación, el proyecto reforestó 173.026 árboles y plantas en 810 hectáreas de Pastaza y Morona Santiago, bajo un modelo de Bosques Comestibles con un índice de supervivencia del 91%. El monitoreo satelital mostró una reducción del 72,39% en la tasa de deforestación en las áreas de intervención —una cifra 2,4 veces por encima de la meta propuesta. Además, se firmaron cuatro acuerdos de conservación con comunidades Achuar del Bajo Pastaza y se implementó el SIG Chakra, una plataforma de gestión de información territorial que integró 844 formularios levantados en campo y se convirtió en la columna vertebral de toma de decisiones del proyecto.
Reconocimiento a los saberes del territorio
En gobernanza, uno de los hitos más significativos fue el acompañamiento a 50 chakramamas —mujeres sabias guardianas del sistema chakra— en un proceso de certificación con perfil ocupacional, el primero de este tipo en el Ecuador. El proyecto también diseñó e implementó una metodología de Escuelas de Campo (ECAs) facilitada en kichwa, impulsó la Ordenanza de la Chakra en el cantón Arajuno y contribuyó a la Agenda de Producción Sostenible de la provincia de Pastaza. El Sello Chakra, un sistema participativo de garantías sostenido por organizaciones como Wiñak, Kallari, Ally Wayusa, Inti y Tsatsayaku, fortaleció su gobernanza con el respaldo de un estudio de mercado internacional elaborado por la consultora francesa Nitidae.
Cadenas de valor que abren mercados
En bioeconomía, el proyecto acompañó el fortalecimiento de múltiples cadenas de valor. La vainilla generó USD 67.000 en ingresos a través de la comercialización de 37 quintales de vainilla verde por Kallari, beneficiando directamente a 125 personas. El morete alcanzó un hito histórico: la primera exportación de 10 toneladas de pulpa a Perú, beneficiando a 72 familias. Se fortaleció a Wiñak en su cadena de plátano, yuca y guayusa; a Kallari en cacao y vainilla; a la finca Saquifrancia en chocolate de macambo —con presencia en el Salón del Chocolate de París 2024—; y a Jury Jury en chips de plátano y yuca. El programa de incubación Pacha Emprende recibió 123 postulaciones y seleccionó a 33 bioemprendimientos, el 61% liderados por mujeres y el 30% por personas indígenas.
La Amazonía en las pantallas y en los mercados
La estrategia de comunicación usó la gastronomía como puente: la miniserie Chefs en la Selva, junto a Amazonía en Casa y Tesoros de la Selva, alcanzó 2.474.955 vistas en Instagram, TikTok, Facebook y YouTube. Las dos ediciones del Chakra Fest posicionaron la bioeconomía amazónica ante miles de personas, con más de 150.000 cuentas alcanzadas en redes durante el Chakra Fest II en Tena. En conjunto, la estrategia digital del proyecto acumuló más de 2.113.624 cuentas alcanzadas entre 2022 y 2025.
El Proyecto Chakra es una demostración de que las alianzas construidas con respeto al territorio, a los saberes ancestrales y a quienes sostienen la vida en la Amazonía generan resultados reales — para las familias, para el bosque y para la bioeconomía amazónica.
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